El ADN es el mayor descubrimiento biológico del siglo XX, siendo su estructura descubierta en 1953 por Watson y Crick (recomiendo la lectura de CRICK, WATSON Y EL ADN EN 90 MINUTOS)

Como nuestra especie lleva haciendo unos 350.000 años, seguimos evolucionando; no sólo físicamente, sino mentalmente. Quizá sea esa la razón (junto con el dote de la inteligencia) por la que el ser humano se caracteriza por el ansia de saber y conocer.
Pero bueno, si somos seres inteligentes… ¿cuál es el problema? Seguiremos evolucionando y eso es algo estupendo.
Las películas no sólo sirven para distraernos y entretenernos en el confinamiento, muchas de ellas tienen un profundo trasfondo que, si nos molestamos en buscarlo y «filosofar» sobre ello, nos pueden aportar bastante. Siendo así, la última película que vi fue Gattaca y agradezco mucho el haber tenido la oportunidad para verla. Realmente puedo decir que me abrió los ojos (si no la has visto aún ya estás tardando).
Gattaca la describiría como una película futurista, pero no enfocada en la ciencia ficción, sino en una realidad que puede encontrarse más cerca que lejos. La distopía que propone esta película la puedo relacionar con una charla TED de Jennifer Kahn, una periodista científica que nos plantea la siguiente pregunta sin dar una respuesta:
¿Debemos usar los nuevos usos del CRISPR para modificar genéticamente las especies?

Mi compañero Ángel y yo estamos en un proyecto de investigación que precisamente se basa en la tecnología del CRISPR y la PCR. Como breve resumen, puedo decir que el CRISPR-Cas9 es una herramienta molecular que actúa como unas tijeras en el ADN, cuyo uso más común es corregir el genoma de las células o simplemente editarlo (ya que es capaz de cortar el ADN y modificar su secuencia). El paso siguiente sería la preparación de la PCR, pero ese ya es otro tema.
El problema viene cuando al biólogo Kevin Esvelt se le ocurrió la idea de que el CRISPR se pudiera copiar y pegar a sí mismo (lo cual favorecería que un cierto carácter o rasgo se transfiera, se copie y pegue el gen nuevo). Es cierto que con esta facilidad podríamos evitar miles de muertes, podríamos evitar y combatir enfermedades, pero aquí está la cuestión: ¿Es ético?
De momento vamos a dejar la ética aparcada y vamos a continuar con un: ¿qué pasaría si?
Supongamos que (al igual que proponen en el vídeo) modificamos genéticamente una especie para cambiar algo que nos perjudica, poder erradicar una enfermedad para siempre… suena bien, ¿verdad?
- Puede pasar que todo vaya bien y simplemente hemos conseguido eliminar el gen portador de la malaria en los mosquitos, todos salimos ganando.
- Supongamos ahora que conseguimos el efecto buscado pero algo sale mal. Si la modificación que hemos conseguido es para eliminar a una especie invasora (en vez de una enfermedad) y se nos escapa nuestra creación, tenemos un problema.
- Estamos siendo egoístas puesto que miramos por el bien de nuestra especie, pero puede que los cambios producidos perjudiquen a la otra.
- Otro punto a tener en cuenta es que aunque somos inteligentes, no somos perfectos. Si se globaliza esta práctica (que además es fácil de usar), seguro que de las miles de personas que tengan acceso a ella, al menos una hace un mal uso.

En el proceso vamos a comenzar eliminando sólo las enfermedades (como malaria, rabia y algunos virus…) transportadas por animales a los seres humanos. Acto seguido, vamos a cambiar conductas menos importantes, pero que también nos molestan (como parásitos que se alimentan de las cosechas en la agricultura). Ahora que tenemos productos y animales transgénicos a nuestro antojo, a la carta y modificados genéticamente, vamos a dar un pasito más allá. Ahora cuando quieras tener un hijo, comprobarán tu genoma y el de tu pareja para ver si ambos sois portadores de la misma enfermedad que el niño pueda heredar y manifestársele. Lo siguiente será eliminar no sólo las enfermedades que el bebé pueda desencadenar, sino el resto que portaría sin dañarle para que no tenga futuros problemas con su pareja a la hora de tener un hijo. Unas generaciones después, añadiremos mejoras en la capacidad intelectual, la musculatura, la calidad cardíaca y muchas cosas más que nos pueden beneficiar. Ya de paso unas pocas generaciones después, se dará la posibilidad de elegir el color de ojos de tu hijo, que sea niño o niña, el color de cabello, piel, y un largo etc.

Así llegaremos a un punto de no retorno donde tenemos «personas robots», que aunque muy inteligentes, controladas por los altos estatus (todos los seres humanos están dotados de obediencia y por supuesto no tienen agresividad ni espíritu rebelde). Si queremos empeorarlo más, podemos llegar a ser una sociedad dividida en dos clases sociales (aptos y no aptos) como en Gattaca.
Es verdad que esto que propongo es muy extremista pero, ¿quién nos asegura que no va a acabar así? ¿Quién nos dice que nos quedaremos en el primer o segundo paso? ¿Tenemos certeza de ello?
Quiero aclarar que aunque estoy a favor de la ciencia, este tema siempre me ha asustado mucho (hasta dónde puede ser capaz de llegar el hombre por ambición) y tras reflexionarlo, creo que me lo pensaría dos veces si en un futuro me ofreciesen los embriones perfectos y pudiera elegir sobre él (siempre que no sea el caso de que tenga que elegir niño o niña porque alguno de los dos géneros pueda heredar una enfermedad que porto y le resulte muy perjudicial). Debemos avanzar, pero con cabeza.
